Los niños no salían de sus habitaciones, pasaban las horas jugando a las consolas. Decidí cambiar esto y propuse sacarlos de paseo, al final los acabe obligando. Los niños al salir por la puerta y recibir los rayos solares experimentaron un momento de total angustia ante esa luz que tan pocas veces habían visto. ¡¡Ahhh me derrito!! Gritaba el mayor.
El paseo fue por uno de los lugares que mas me gusta de la ciudad, la zona golfa por así decirlo, y todo transcurría sin ningún problema hasta que ocurrió:
La niña que andaba por la acera encontró algo que creyó que podía inflar, y lo intento hacer. Luego me llamo ilusionada para decírmelo, yo al verlo con los ojos como platos solo se me ocurrió decir: ¡Sueltaa eso! Y ella respondió ¿Por que? Pues porque… porqueeee… porqueeee… es una cosa muy guarra. La jodida chiquilla seguía preguntando, Ahh si ¿Qué es?
Joderrr ¿Qué hago? No puedo decirle que es. Mmmm es una cosa muy guarra. Bueno me rindo es un pañal de pitufo ya me lo has hecho decir, ahora te pondrás de color azul.
La niña comenzó a gritar como una posesa: Ahhhhhhh Tu eres el culpable Grisel, las pagrás.

Ahí acabo la carrera del niñero esperpento, no le dio tiempo ni a cantar con ellos una canción ñoña.
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